Desde el preciso momento en que decides obtener un servicio de red, también adquieres una serie de responsabilidades a cumplir para que puedas acceder a un servidor que te conecte con Internet, al cual llamaremos DNS.

Dirección IP

Las siglas DNS se derivan del inglés Domain Name System, lo que significa sistema de nombres de dominio que encierra la dirección IP que te identifica en la red, sea privada o pública.

Como para ingresar a una página web necesitas una dirección IP del servidor donde se direcciona, este usa una base de datos en un orden específico con la finalidad de guardar información sobre el uso que se le está dando al servidor.

Tipos de DNS que puedes elegir

Entre los objetivos que tengas para acceder a estos, es importante que tengas en cuenta los nombres que se le dan:

1. Primarios o maestros. Estos tienen la finalidad de almacenar información de cierto espacio de nombres de dominio en su base de datos.

2. Secundarios o esclavos. Mediante ellos se obtiene información remitente de otro servidor, es decir que no son autónomos para resolver una petición por ellos mismos, para lo cual tienen que pedir información que se transfiere desde otra zona suministrada por servidores primarios.

3. Locales o caché. A pesar de que funcionan con un software, no tienen base de datos para resolución de nombres. Esto resulta en que, al momento de hacer una consulta, se direccionan a servidores secundarios a fin de almacenar respuestas en la base de datos, Así contribuyen a que, si se desea buscar en el futuro esta consulta, continúe vigente y activa.

Los servidores facilitan la ayuda que necesitamos en el momento de que surjan inconvenientes o problemas en la red por interrupciones en su funcionalidad. Por lo tanto, es importante hacer un buen registro del DNS.

Funcionalidad de un DNS

Teniendo en cuenta que un servidor DNS es una estructura ramificada, lo podríamos asemejar a un árbol genealógico del cual se desprenden muchas partes, pero, por más lejanos que sean, son una familia: todos se ayudan entre sí por un vínculo que los une.

Digamos que escribimos en la web una dirección o URL mediante cualquier navegador. Inmediatamente se realiza una petición para identificar la dirección IP. Al buscarla en su base de datos, transfiere una respuesta y, si no la encuentra uno de los servidores, se solicita a otro servidor hasta dar con ella.

Opciones a nuestro alcance

Habrá momentos en los que el servidor DNS arrojará como resultado a la consulta un error, para lo cual puedes:

– Utilizar otros navegadores web.

– Desactivar temporalmente el firewall o acceso no autorizado.

– Reiniciar el router o suministrador de red de Internet.

En caso tal de que ninguna de estas opciones de ayuda te funcionen, será necesario que te comuniques con el proveedor de Internet y descartar que sea un fallo en el sistema. Además, debes pedir una alineación o análisis de velocidad o funcionalidad del servidor para que esto no interfiera con tus actividades programadas.